Después de una larga temporada sin escribir en esta página he decidido retomarla y no se me ocurre mejor tema para hacerlo que hablar sobre el fenómeno tan peculiar que está acaeciendo en las librerías de este país que, sin duda es la consecuencias del tan polémico Código da Vinci. Algunos empezamos a estar aburridos de esta situación.
Y es que no puedo evitar mirar atrás con nostalgia y recordar los tiempos en los que entrar en una librería o ir a la feria del libro y rebuscar entre los montones más apartados era todo un placer. Sí, porque allí, en algún lugar escondido, podrías encontrar ese ejemplar tan raro, esa pieza segundona dentro de las ventas literarias. Hablo de libros como los de Louis Charpentier o Aztienza, entre muchos otros. Tiempo ha, cuando las palabras "Grial" o "Temple" pasaban casi desapercibidas en nuestra sociedad.
Ahora es prácticamente imposible no encontrarse de bruces con libros titulados: El misterio de los caballeros de Cristo, La última resistencia cátara, Claves iniciáticas para descubrir el misterio de la Orden de Sión, etc, etc. Y entre toda esa cantidad de obras absurdas y baratas, ¿cómo puede uno distinguir lo que es paja de lo que realmente merece la pena? Me atrevería a asegurar que un 90% de esos productos deberían ir directamente al cubo de la basura. Pero, en fin... Todo el mundo tiene derecho a expresarse.
Yo, por el momento, me limito a perseguir aquellos libros cuyos autores ya me han demostrado su valía. No por la credibilidad de sus palabras, pues no puedo asegurar que sus teorías sean las correctas, pero sí por su fidelidad, por ser los primeros, los que ya se dedicaban a perseguir un grial quimérico cuando el tema todavía no se había convertido en el filón editorial del momento. Porque ellos escribieron creyendo en sus propias palabras, en su búsqueda y no en el dinero que embolsarían si lograsen convertirse en best-sellers. Y también es cierto que, quien logre diferenciar a aquéllos de éstos, tal vez logre también acercarse un poco más a ese universo fascinante que nos ofrece la oportunidad de sumergirnos en el mejor de los viajes, el que nunca cesa: la esencia misma de la vida.