jueves, mayo 26, 2005

Jacques de Molay



Supuestamente nacido en el año 1244 en Vitrey, Francia, se sabe poco de su infancia. Entra a formar parte de la Orden de los Caballeros del Temple en 1265, con 21 años (edad límite para ser admitido en la orden). A partir de ahí la carrera de Molay irá en ascenso hasta que, a la muerte del Gran Maestre número Theobald Gaudin en 1292, será nombrado para encabezar la Orden. Mejor militar que político, Jacques de Molay combatió en Tierra Santa y organizó múltiples batidas contra los musulmanes, logrando entrar en Jerusalén en 1898.
Pero el que había de ser el último Gran Maestre de la Orden no supo lavar la imagen que comenzaba a fraguarse sobre sus caballeros. Se les achacaba su orgullo y vicio, censurado hasta por los pontífices romanos, pero su poder era demasiado fuerte y la mayor parte de los reinos de Europa dependían de sus préstamos; no sería tan sencillo eliminar a aquella molesta potencia en auge.
Fue Felipe IV, cuyo reino se encontraba en manos del Temple debido a sus deudas, el que aprovechó la mala fama que los Pobres Caballeros de Cristo se habían ido granjeando, además de la situación decadenente en la que las cruzadas se encontraban, y logró, no sin tiempo y esfuerzo, que el papa Clemente V proclamase una inquisición en su contra.
El rey francés se hizo con algunos testimonios de antiguos miembros de la Orden (expulsados o rechazados) que aseguraban cosas tales como que al ingresar en el Temple sus miembros renegaban de Cristo, pisoteando y escupiendo la cruz; que en compensación de su celibato se les permitía la sodomía, pecado que los maestres absolvían; que adoraban ídolos (concretamente a uno con forma de cabeza: baphomet) y que sus sacerdotes omitían intencionadamente en la misa las palabras de la consagración, etc.

El viernes 13 de octubre de 1307 (a modo de anécdota: este es el motivo por el que los viernes 13 comenzaron a considerarse días de mal agüero), Jacques de Molay, último maestre de la Orden, fue arrestado, al igual que todos los Templarios franceses.
La Orden del Temple fue disuelta en Francia; y en la mayor parte de Europa (donde el proceso contra ellos fue menor debido a que contaron con el apoyo de los monarcas) los caballeros se refugiaron en otras órdenes o bien cambiaron de nombre (como el caso de Portugal, donde pasaron a denominarse la Orden de Cristo).

En medio de la tortura el Gran Maestre se confesó culpable de las acusaciones que se le imputaban a la Orden, y fue finalmente condenado a la hoguera en marzo de 1314. Molay se retractó públicamente durante la ejecución, proclamó la inocencia de la Orden y maldijo a los culpables de la conspiración. En un último acto de soberbia, el Gran Maestre emplazó al rey francés y al mismo papa a encontrarse con él en un año. En efecto, sus dos enemigos perecieron antes de cumplirse dicho período. Y se dice al respecto que, durante la Revolución Francesa, mientras rodaba la cabeza del rey Luis XVI, un espontáneo gritó: "¡Jacques de Molay, ya estás vengado!"

Sea o no cierto todo esto, lo que sí está claro es que Jacques de Molay está hecho del material con que se forjan las leyendas...

1 Comments:

Blogger Edgar said...

me gustaria conocer mas sobre ustede son un joven y quiero pertenecer

5:36 PM  

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